lunes, 5 de abril de 2010

Completando "el pozo de la Tía Anastasia"

La semana pasada sólo pudimos emplear la tarde del miércoles para seguir con nuestro proyecto panascánico, y la corta sesión fue bastante productiva. Por un lado empezamos una canción con un par de ideas (título y aspecto general por decidir) y por otro terminamos completamente el pozo de la Tía Anastasia. No dio tiempo, sin embargo, para enmendar algunas tomas de voz (aunque al final pude eliminar los fallos puntuales de el pozo... en el propio estudio sin tener que repetir la pista, ya que las sílabas vacilantes o desentonadas se hallaban replicadas en otros puntos de la canción ejecutadas de forma correcta. ¡Aah, deliciosa era digital y delicioso cortapega!)

Lo primero que hicimos Sanabria y yo fue tomar un poco de contacto, ya que habíamos estado casi una semana sin tocar el estudio y había que refrescar la memoria y meterse en ambientillo. La semana anterior, a modo casi de demo rápida, había empleado los últimos minutos en el estudio para registrar guitarra y voz. Escuchamos atentamente todo el material y lo consideramos usable. Pusimos un click de fondo y nos pusimos a sincronizar a mano ambas pistas para no tener que hacer una nueva. Por suerte, mi ejecución fue bastante regular y hubo que hacer muy pocos reajustes temporales para que la linea grabada al tun-tún casase con un ritmo a tempo fijo. Construimos así un sencillo esqueleto sobre el que Sanabria programó un ritmo con shuffle empleando trozos del ritmo POPS1 del Tonebank.

La voz precisó de más arreglitos. En su mayor parte estaba bien, pero el intervalo de octava con el que empezaba el estribillo, algo como...


sonaba demasiado vacilante unas veces y claramente desentonado en otras, sobre todo por el hecho de que prácticamente acababa de componer la melodía y no había ensayado nada. Por suerte, al menos tres repeticiones de dicho intervalo estaban perfectamente bien ejecutadas, y con paciencia y cuidadito fuimos sustituyendo las notas mal avenidas por réplicas perfectas. Al final todo lo pegamos con pegamento de barra Gomagom y quedó perfecto.

Con el esqueleto de la canción terminado, volvimos a pinchar el Tonebank con el socorridísimo registro de bassoon para tocar un bajo saltarín. Antes de grabar teníamos un poco la idea del estilo, una media tinta entre los que hacía Manzarek en las canciones más blueseras de The Doors y los graves de PSG de los juegos de Master System. Con esto decidido, hicimos lo de casi siempre: le damos al rec y grabamos todo el bajo en una sola toma, improvisando cambios y rellenitos. Luego pulimos. Quitamos los patazos y los sustituimos con arte por otras partes aledañas. Al final queda todo genialmente natural. Somos los amos del falso directo. El tema "falso directo" nos lo apuntamos, además, en el cuadernito de notas.

Lo siguiente era meter un órgano sencillo pero rellenón en la mezcla. Me puse la careta de organista de bar y grabé de nuevo toda la canción de una toma. Luego, a la hora de editar, cambiamos algunas de las secuencias de acordes de las segundas partes de los estribillos que entraban un poco a destiempo por otras que estaban mejor. Amigos, no sabéis la de tiempo que ahorra esto sin que la canción suene robótica. Siempre es mejor currarse toda la canción de principio a fin sin parar en una sola toma aunque haya imperfecciones, ya que así conseguimos la máxima naturalidad y los pequeños fallos pueden corregirse sustituyendo partes sin que se note.

Para concluir la parte musical de la canción, cogí de nuevo la vieja armónica que ya sonaba allá por 1994 (en Pandereta Escacharrá y Cry, Baby, por ejemplo) y que andaba por allí después de las sesiones acústicas con Scumm para el Vals Orbital. Soy un auténtico patata master con la armónica, así que grabé trozos más o menos entonados y luego los ordené de plástico. El resultado no es óptimo, pero tampoco suena muy fuerte.

Terminada la canción, Sanabria y yo nos dispusimos a diseñar el breve paisaje sonoro que serviría como colchón al pequeño recitado del principio. Empleando algunos samples de nuestra biblioteca de sonidos sonoros construimos primero un fondo de pantano con ranas y grillos, y luego añadimos muestras de pasos entre la hierba hasta llegar a una zona lodosa donde el caminar se transforma en chapoteo. A medio camino en el paseo pantánico con rumbo al pozo, introdujimos un sonido de congregación de personas que iba subiendo en intensidad y que desembocaba en un aplauso animoso al tiempo que sonaban las primeras notas de la canción, por eso que anotamos del falso directo más arriba. Sobre esto, recité la estrofa un de forma poco ad-lib y la colocamos encima del paisaje bajando cinco tonos para obtener una genuina voz de ogro. ¡Y canción terminada!

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