lunes, 5 de abril de 2010

Simulando campanas

Ya dijimos antes que el miércoles pasado, una vez concluida el pozo de la Tía Anastasia, estuvimos grabando algo de material sonoro. Elaboremos aquí un poco.

Los que conozcáis el Casio SA-10, o sea, el modelo de Tonebank que estamos usando para grabar este disco, sabrá que tiene un registro de campanitas sencillas y otro más elaborado que emplea síntesis algorítmica para tocar campanas graves filtradas con ecos que se van perdiendo y se replican de forma un tanto irregular, simulando los diferentes tañidos hasta que se pierden. Siempre me ha encantado ese efecto, pero el registro original del teclado no sirve para mucho más que para hacer efectos sonoros, ya que suenan varias notas a la vez y los ecos son demasiado incontrolables.


La idea era simular algo parecido usando las campanas básicas, teniendo así total control de qué está sonando y, sobre todo, cuándo y dónde. Y con dónde me refiero a un uso atractivo del panorámico.

Grabé un arpeggio sencillo con registro de campanas y le apliqué un delay simple a negras. Panoramicé un poco a la izquierda y dupliqué la grabación haciéndole un filtrado tipo teléfono que se cargó casi todas las frecuencias altas, consiguiendo una réplica del sonido más ahogada, sin matices, como la que se genera por un eco natural, que te devuelve el sonido pero perjudicado, ya que las frecuencias altas suelen perderse en el rebote. Añadí este sonido modificado retrasándolo 3 negras y lo panoramicé a la derecha, sin añadir delay esta vez. Esto crea un patrón rítmico bastante atractivo que además se extiende por el panorámico (las campanas suenan levemente a la izquierda y se oye su eco lévemente a la derecha), algo así:

1 - 2 - 3 - 4 | 1 - 2 - 3 - 4 | ...
A       B   a   A       B   a     


A es el sonido original panoramizado a la izquierda, B es su eco generado por el delay (a menor volumen) y a es el eco artificial filtrado y panoramizado a la derecha (sin frecuencias altas).

La linea melódica registrada es un sencillo arpeggio en Am y C con un cambio a Dm y C que resuelve de nuevo en Am, en su mayoría jugando con negras y corcheas. Los barridos de corcheas crean repeticiones más anárquicas que hacen que los acordes se fundan entre sí creando disonancias interesantes.

Aún no sabemos qué sacaremos de esto, pero por lo pronto es bastante atractivo.

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