miércoles, 31 de marzo de 2010

Medicina interna

Medicina interna te cura por dentro. Extravagante collage de imágenes que, aparentemente, se suceden al tun-tún, pero que están colocadas en consciente sucesión intentando formar ideas más complejas. Eso sí, todo depende de lo que quieras ver o entender. O no, ¿quién sabe? Para leer entre líneas, o incluso para inventarse su significado. Ahí va.


Medicina interna
Me opero una pierna
Hago cirugía
Denoche y de día

Soy un buen doctor
no me falta el trabajo
curo por arriba
curo por debajo

Medicina Interna

Medicina Interna
Medicina Interna 

Medicina Interna
Medicina Interna ¡AH!

Medicina interna, tratados de fotografía, librería
Medicina interna, tratados de brujería, anatomía
Medicina interna, tratados de orfebrería, y tu tía
Medicina interna.

Medicina interna
y la frente tierna
te tomas pastillas
atado a una silla

Soy un buen doctor
no me falta el trabajo
curo por arriba
curo por debajo

Medicina Interna
Medicina Interna
Medicina Interna 

Medicina Interna
Medicina Interna ¡AH!
Medicina interna, tratados de estenografía, rumanía
Medicina interna, tratados de economía, palabrería
Medicina interna, tratados de escenografía, la policía
Medicina interna....

Quemando papeles en un pozo

Aquí tenéis la letra preliminar (sujeta a leves cambios o, más bien, enmiendas) de El Pozo de la Tía Anastasia. Más rock pantanero y estribillos de charca.


(Recitado sobre soundscape)
En medio del bosque vivía mi tía Anastasia.
Todos los domingos que podía iba a visitarla
porque me daba muchas galletas.
Galletas con leche que sacaba del pozo
Del pozo de la tía Anastasia.


(Entra música)
(Verso)
Lo apretábamos tan fuerte que no cabía en la bolsa
No avisamos a nadie
Nos fuimos hacia el pozo para hacerla desaparecer
era tan importante
Volcamos todo dentro, mil papeles que hay que esconder
pero no descendían
Encendimos la cerilla y la tiramos dentro de una vez
a ver si prendía

Y al ver el humo mí tía Anastasia
vino muy enfadada y nos advirtió


(Estribillo)
Este es mi pozo y lo estáis ensuciando
Mi pozo
Esté es mi pozo y lo estás ensuciando
con tanta basura.
Esta espesura
tan densa y dura
Este es mi pozo y lo estáis ensuciando
Mi pozo
No borraréis lo que está en los papeles
aunque los enterréis
No lo conseguiréis
Por mucho que lo intentéis.


(Instrumental)

(Verso)
Nos murimos todos de vergüenza y tratamos de esconder
lo que era obvio
Y en un desesperado intento por salvarnos, tal vez
nos equivocamos
El caso es que sin pensarlo me lancé dentro del pozo
y pisé mojado
Eran tantos los papeles que se resistían a morir
¡lo habíamos llenado!

¡Y al ver lo que pasaba mi tía Anastasia
Estuvo a punto de estallar!


(Estribillo)

(Sólo final)

Historias detectivescas

Aquí pongo la letra del recitado El Detective, segunda canción que grabamos del disco y de la que hablamos hace algunas entradas.


No es que odie ser detective, es más, lo amo,
pero últimamente no levanto palmo de cabeza,
vivo solo en este pequeño apartamento,
donde el lavabo gotea y hay una araña calva.

Hace tiempo que me encargaron buscar
a la hija de un rico magnate,
Ella es pequeña y tiene frío
y se la llevaron de su propio cuarto.
No encuentro pistas, y las que encontré me desesperanzaron
Pero sigo adelante. Sigo adelante. Siempre adelante.

Melany se llamaba, y digo llamaba porque me traiciona la mente
y sólo veo muerte y desesperación mientras sigo la investigación.
No encuentro pistas, y las que encontré me desesperanzaron
Pero sigo adelante. Sigo adelante. Siempre adelante.

En los muelles la bruma se espesa y no veo nada,
siento un gran mareo y sensaciones variadas.
Un marinero fuma en pipa y yo me quiero morir,
no aguanto más ese olor adentrándose en mi nariz.
Le pido que cese, pero se muestra huidizo,
y yo encuentro sospechoso su comportamiento enfermizo.
No me mira a los ojos, y no para de fumar,
y yo me intento acercar pero me repele.

Sale corriendo y tropieza,
cae y se golpea la cabeza.

Muere entre mis brazos pero me da una buena pista,
levanta su índice y señala entre la bruma
en dirección a la silueta oscura de una casa.
No encuentro pistas, y las que encontré me desesperanzaron
Pero sigo adelante. Sigo adelante. Siempre adelante.

Las puertas se caen al empujarlas y oigo un murmullo
¿Será la pobre Meredith, la hija del magnate?
¡Parece que no está muerta después de todo!
Subo y la encuentro atada a una tubería.

La libero, soy su salvador, y la cojo en brazos,
corro escaleras abajo, temeroso de los malos,
tropiezo con un erizo, me pincho, maldigo,
caigo sin remedio, ella para el golpe.

Ya no respira.
La apoyo contra la pared para que esté cómoda,
y desaparezco de allí.

A la tarde el magnate me vuelve a llamar,
me pide resultados.
No puedo más que contestar:
No encuentro pistas, y las que encontré me desesperanzaron
Pero sigo adelante. Sigo adelante. Siempre adelante.

Sequía provisional

Desde la última entrada que hice, diversos problemas y quehaceres varios me han impedido seguir trabajando en el proyecto. Esta tarde será, además, la única que pueda dedicarle algo de tiempo hasta la semana que viene por motivos vacacionales y cosas por el estilo. Por lo pronto he decidido poner un par de letras que aún no había puesto. Esta tarde quiero trabajar en el Pozo de la Tía Anastasia y empezar algo más, pero tampoco dispondré de mucho tiempo libre, así que ya se verá.

Con todo, el disco podría estar terminado la semana que viene. Crucemos los dedos, ya que hay otros proyectos en mente y tengo trabajo que terminar para Scumm.

jueves, 25 de marzo de 2010

Viaje al pantano

Ya era muy tarde, pero Sanabria me convenció de que volviésemos a saltar las vallas de detrás del estudio, cogiésemos el sendero, pasásemos por debajo de los robles milenarios, nos colásemos por la vieja Gruta del Uuuh, subiésemos los escalones íberos antediluvianos, torciésemos por la Vereda del Tronco Hueco, subiésemos por la Cuesta de la Hojarasca y descendiésemos pegados al linde del arroyo Turbio hasta llegar al pantano.

La noche era húmeda y se había llevado toda la tarde lloviendo, para variar. Sin embargo, el pantano tenía árboles altos y frondosos que crecían sobre el lodo y los islotes de roca cubiertos de musgo y líquenes, así que estábamos resguardados. Caminamos entre la bruma hasta donde estaba el viejo pozo.

"El pozo de la tía Anastasia", recordé entonces. Tenía apuntado el título en la lista casi desde el primer día y aún no le había metido mano. Continuar esta pieza clásica mola porque yo sabía muy bién qué quería contar aquí. La letra de la canción original, que de forma tongue in cheek contaba lo que contaba, me daba paso perfectamente para hablar sobre la famosa quema del árbol donde intenté (con la ayuda de Sam y Ato) borrar, o quizá sólo ocultar una parte de mí bastante importante.

En la canción no quemaríamos todos esos dibujos en el hueco de un árbol, sino que intentaríamos hacerlos desaparecer dentro del pozo. El quid de la cuestión es que, por mucho que intentes borrar una expresión de tí mismo, esa característica seguirá ahí por mucho que entierres, quemes, o mandes al espacio los objetos en concreto. No se me entiende nada, ¿verdad? No importa.


M.Sanabria quería que fuéramos porque había música y sabía que me iba a inspirar. Lo cierto es que acertó de lleno. Una banda de música pantanera que venía directamente de New Orleans estaba allí haciendo ruido con restos de instrumentos ante una audiencia bastante exigente. Escuchamos durante un buen rato y luego tiré de Sanabria para que nos volviésemos al estudio.

No dio tiempo de mucho, pero terminé la letra y grabé una guitarra con mucho swing en la tonalidad de E. El juego interesante está en los estribillos, cantados por la propia Tía Anastasia (a través de mi voz, se entiende), donde se rompe la tonalidad con una secuencia E G A7, o en las estrofas donde un fill de guitarra añade una novena mayor al acorde E predominante (de nuevo, una nota G que convierte E en Emaj9).

El ritmo lo construí usando POPS1 pero recortando y moviendo algunos bombos para crear un poco de shuffle bluesero. Los moví bastante a ojo, pero creo que queda bien porque se adaptan al fraseo natural que estaba tocando en la guitarra. La sonoridad de la canción me pide completar con bonguitos, pero tengo que pensar un buen ritmo que complemente bien para que no quede como Medicina Interna, que ya lleva bongos con shuffle.

Lo último que hice antes de que chapásemos anoche fue grabar la voz. Las estrofas sonaban bastante monocordes y pude jugar un poco en los puentes (en plan crescendo sobre la secuencia de acordes A y B) para romper en los estribillos. El problema es que la melodía de esta parte empieza del tirón con un intervalo de octava que me cuesta un poco (no tengo nada rodada la canción) por lo que es posible que tenga que repetir la voz. De todos modos, tampoco la hice muy en serio. Más que nada quería que no se me perdiera en esta cabeza que tengo.

Hoy será el momento de dar forma definitiva a la canción. Por ahora dura cuatro minutos, pero quiero aumentarla con un soundscape de introducción donde el pantano suene en toda su expresión (¡habrá que volver hoy!) que sirva de colchón para un pequeño recitado de una estrofa o dos donde introduzca de qué va todo.

¡Tormenta!

Tormenta es la canción que ayer dejé medio aparcada a falta de voz, letra y arreglos. Ayer, en cuanto llegué al estudio (tarde, por aburridas razones que no vienen al caso), me puse a trabajar en esto. Me puse de fondo el backing track y empecé a escribir y a pensar en melodías vocales.

No se me cayeron los anillos cuando decidí que la voz haría lo mismo que la nota principal del solito que puse ayer en partitura y MIDI (sobre la base C, F, G, G7). Queda bien y eso, no pasa nada. Luego la voz evoluciona a algo más fragmentado y "bonito" que no sigue a nada pero que casa bien con la parte de C, Dm, G, Em. La mayoría de los versos arrancan a mitad de compás, lo que le da aire al tema, cosa que pega mucho con la letra.


La letra es, obviamente, una metáfora. Habla de un viaje espacial alucinante a mucha velocidad sobre una nave que baila en el aire como una bailarina ventral. El protagonista no nos deja de recordar dos cosas: que será capaz de probar que todo lo que cuenta es verdad y que siempre fue un poco cobarde y al principio las cosas le asustan. Al final la canción se resuelve cuando nos asevera que quiere volver a subirse y a volar en la tormenta del Este.

Voy a probar que es verdad lo que te conté ayer
una nave espacial me vino a recoger

y yo que fui siempre un poco cobarde
me asusté cuando aceleró
abajo la ciudad se convirtió en una linea
que desapareció...

Voy a probar que es verdad lo que te conté ayer
una nave espacial me vino a recoger
y hacia la tempestad se lanzó sin pensar
No quiero imaginar qué nos va a suceder

y yo que fui siempre un poco cobarde
me asusté cuando abandonó
el suelo firme en dirección
a otro lugar

Voy a probar que es verdad lo que te conté ayer
una nave espacial me vino a recoger
y en medio del aire se puso a girar
mil piruetas como bailarina ventral

Control a Tierra
Todo está listo
Motores frontales
cargados de goma
La antena de arriba
ya no funciona
y la tormenta del Este
sonríe burlona

Voy a probar que es verdad lo que te conté ayer
una nave espacial me vino a recoger
A la osa menor le rascamos el pie
un cometa perdido nos dio sin querer

y yo que fue siempre un poco cobarde
me asusté cuando zozobró
en el mar estrellado no tienes donde agarrarte
la nave cayó

Voy a probar que es verdad lo que te conté ayer
una nave espacial me vino a recoger
A tiempo de cenar se acabó la excursión
Y ahora quiero volver...


Escuchando hoy el pre-master que hicimos ayer, creo que voy a repetir las voces. Esto de grabar melodías recién compuestas es difícil: no están trilladas y uno no es el mejor cantante de la tierra. El estribillo cae por mi rango medio pero las estrofas contienen notas mucho más graves y vacilo. Hoy, tras muchas escuchas, me sé la canción al 100% y registrarla de nuevo será cosa fácil y que me dará el nivel de calidad que me exijo, tal y como me pasó con 1994.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Trampas con la velocidad de retorno

Lo peor, con diferencia, que tiene un Tonebank es el mecanismo que recoloca las teclas en su sitio cuando dejas de pulsarlas. El "retorno" de las teclas a su lugar es tan lento que te impide tocar algunas cosas. Esto fue lo que me pasó ayer cuando estaba grabando la segunda canción de la tarde, Tormenta. Perdí un tiempo precioso intentando hacer un riff de corcheas y semicorcheas a 135 b.p.m. (siguiendo el mismo ritmo que la musiquilla del Super Mario cuando se coge la estrella de inmunidad: ta ta taa ta ta tara ta...). Símplemente era físicamente imposible. Sé tocar eso y más, pero las teclas no estaban en su sitio cuando llegaban las semicorcheas y perdía todo el ritmo.

Ni corto ni perezoso, me acordé de que estoy grabando en ACID y no en una cinta, así que hice trampas como un bellaco. Grabé un toque corto y otro largo de cada uno de los cuatro acordes del riff principal de la canción (a saber C, Dm, F y Em) y los corté y pegué sobre la rejilla obteniendo lo mismo que intentaba tocar. Tiempo: 10 minutos. Jodó, ¡la que me podría haber ahorrado!

Luego grabé un segundo riff basado en C, F, G y G7 usando parejas de notas en tercera (mayores y menores) jugando con las teclas blancas, algo así (con variaciones):
 (Escúchalo)

Con esto terminado, pillé directamente el ritmo DISCO1 para servir de base percusiva y añadí unos bonguitos sencillos. Luego le di al play desde el principio y grabé un bajo con el ya muy recurrido basoon en tiempo real para que sonase muy natural.

Lo siguiente era meter los acordes automáticos del PT-31. Lo primero que tuve que hacer es afinar el puto bichito, que tiene la costumbre de desafinarse... Destornillador de estrella, y a girar con paciencia mientras comparo con el Tonebank. Cuando estuvo listo grabé toda la canción de una toma aunque luego sustituí algunas partes por otros trozos que estaban mejor.

Y así se quedó, a falta de letra, voz, y arreglitos (¿Le meteré guitarra? ¿Seré yo?). Mañana os cuento un poco más de esto. Seguramente le dé caña esta tarde, por eso de ir finiquitando ya el noveno temita.

Con esta canción el disco rozará los 30 minutos. Mi meta es dejarlo en 42, así que creo que nos acercamos al final. Cuando termine de grabar todas las canciones daré una vuelta de nuevo por todos los temas corrigiendo fallitos, y luego Sanabria y yo lo masterizaremos todo y construiremos el CD. Estaría bien que los temas estuviesen pegados entre sí. Eso mola mil.

Collage lluvioso

Ayer mi tarde fue corta, pero creo que me dio tiempo a hacer muchas cosas. En primer lugar repetí, como tenía pensado, la voz de 1994, dando por zanjado este temita. Luego tenía en mente hacer una canción a capella y otra usando acordes automáticos en el PT-31.

La canción a capella tenía apuntado el sugerente título Collage Lluvioso. En una sencilla poesía de tres estrofas se cuenta una historia de alguien que, caminando, se ve sorprendido por la lluvia. En su camino se encuentra un gato mojao que le sigue y al final se termina atrincherando en su casa. Así son los gatos. Y así lo contamos.


Como mi conexión oído - cerebro procesador -  voz es un tanto nefasta y no soy capaz de hacer armonías vocales en tiempo real, hice trampas. En ACID me construí un ritmo de fondo (para no perder el tempo) y programé los acordes en un sinte MIDI para guiarme (nada del otro mundo: Em C alternándose para una parte y lo propio de D y G para la otra). Así canté una voz principal y la monté con todo. Luego añadí dos voces más haciendo armonías tremendamente sencillas (siguiendo los acordes). Tras un montón de repeticiones lo tuve, así que me cargué el ritmo y los acordes y añadí un bonito sample orgánico estéreo de lluvia que estuve construyendo un buen rato (juntando varias fuentes para obtener un "soundscape", como les llaman ahora).

Parece moco de pavo, pero lo cierto es que esta canción tan sencilla en apariencia me tomó mucho más tiempo que casi cualquiera de las que llevo en el disco. Y es que parece que se me da mejor tocar cualquier instrumento que ejercitar mi voz.

La poesía sobre la que se construye:

Me encuentro parado en medio de la calle
empapado de pies a cabeza
un gato mojado sale de un arbusto
y me saluda con desdén.
"¿De dónde has salido, pobre caminante?"
Me pregunta lleno de comprensión
"Vengo de mi casa, fui a caminar
y no me fijé en este nubarrón".

Sigo mi camino, no me queda otra,
pasito a pasito haciendo chof
Y ese pobre gato que no tiene casa
esquiva los chorros del canalón
"¿Es que falta mucho para que lleguemos
sea donde sea que nos dirijamos?"
"Todo eso depende de si consideramos
distancia o tiempo o diversión"

Llego a mi portal y abro la puerta
y dejamos cercos en cada escalón
Pero no importa, el agua se seca,
yo sólo quiero un toallón
"Me gusta tu casa, decidí quedarme,
espero que no tengas problema alguno.
Es más, no me importa, pero es agradable
que se preocupen siempre de uno"

martes, 23 de marzo de 2010

Trompetistas internos

Desde que empecé a hacer música he probado muchas cosas. Aunque empecé tocando teclados y luego estuve un tiempo de talibán de la guitarra eléctrica, más tarde he ido abriéndome y diversificándome, probando diversos ritmos, arreglos, instrumentos y artificios... Pero, que yo recuerde, nunca he compuesto una parte de metales de verdad. Y el registro de trompetas del Tonebank suena tan deliciosamente falso que no pude resistirme.

Escribí varios sencillos rellenos en G mayor y aproveché que M.Sanabria conoce a una pareja algo extraña de trompetistas que logran sonar como tres. No me preguntes cómo. Cuando les comenté que quería que tocasen sendos Tonebanks me mandaron un poco al limbo. Ellos son músicos serios y sólo tocarían sus trompetas propias e intransferibles. Que no me preocupase, me decía, que podían hacer sonar sus trompetas igual que las del tecladito. Y vaya si era verdad.


Contar con Gurst y Güstaf, que es como se llaman los trompetistas, para tocar en directo me animó a arreglar y ordenar esos rellenitos que tenía escritos en una canción rockerilla de guitarra española (en G pero con tono menor, dominado por Em y con ocasionales saltos a Am, salvo las codas que tienen otros acordes) con ritmo de bongos, bajo basoon zumbón y ¡sección de metales!

¿Para qué canción de la lista emplearía todo esto? La decisión era obvia: una de las canciones registrada en la cinta que no existe y que sólo aparece en mis sueños es un rock zumbón sureño que hace corpórea una canción que jamás pasó de mero título: Medicina Interna, otra más de las nunca incluidas en el EP nunca realizado Radioaktive Scumm Metamorph. Ya hablaré más de la cinta que no existe en otros mensajes... Tiene chicha la jodía.

Para ambientar, Sanabria se fumó cuatro paquetes de ducados y bajó las luces. Nos subimos en las mesillas lack que hay en el estudio a modo de escenario de bareto chungo y rockandrolleamos a placer. Para la letra decidí espurrear rimas divertidas al azar, sin llegar a los extremos de Radioaktive Noise, pero acercándome.

Rock sintético y de juguete con trompetas tocadas por freaks que las hacen sonar como si el sonido saliese de un minialtavoz cascao para darle cuerpo a otro título sin canción más de entre la discografía inacabada de Scumm. ¡Ahí lo llevas! Medicina Interna se ha hecho canción.

¿Cuándo podremos escuchar algo?

Cuando termine pondré el disco entero en mi página y aquí, por supuesto. Tranquilidad, tranquilidad.

1994 sólo rima con teatro

Vaya si el español es rico, pero la palabra cuatro sólo rima con teatro. Hay compuestas, perot todas terminan por cuatro o teatro. Bowie lo tuvo fácil, beware the savage jaw of nineteen eighty four, pero en español no hay otra que rimar con teatro. Es algo que tenía muy presente cuando me enfrenté ayer a esta canción.

Quería hacer una canción a capella, pero antes quise dejar terminada esta, 1994, un título que tenía en la lista de posibles desde el principio del disco. Como habréis adivinado ya, estoy empleando hasta cierto punto esa técnica extraña que teníamos primero en Súpermix y luego en Scumm (aunque en menor medida) de decidir el nombre del disco y su track-listing y luego componer todas las canciones en base al título anteriormente escrito. Ayer, repasando la lista, decidí que tenía que afrontar ya 1994.

Jugueteando con el Tonebank sobre una progresión de acordes deliberadamente atonal (emplear mayores sin ton ni son ni tonalidad ni sonoridad era algo muy al uso): A C D F, en los que los acordes pares tenían su raíz bajando un semitono la tercera mayor de los impares precedentes (la tercera de A, mayor, es C#, y viene seguido por el acorde C, igual con D, cuya tercera mayor es F# y viene seguido por F). Esto da un mordiente atractivo y, al oído, resalta el carácter puramente "mayor" de la progresión. Haciendo el tonto pasando totalmente de qué acorde estaba tocando en cada momento jugueteé con las notas encontrando este riff repleto de notas fuera de tono, pero que quedan realmente bien:
(Escúchalo)

El obstinado ascendente de notas D E F funciona muy bien durante toda la progresión, sobre todo sobre los acordes impares A y D, donde hay disonancias.

Tenía esto para empezar. Estaba conforme con el resultado, así que decidí darlo por válido y construir el resto de la canción como si fueran satélites alrededor de este sencillo motivo. Grabé un rítmo 4x4 básico con el Tonebank y lo coloreé con unos bonguitos bien cálidos y sin florituras. Recurrí de nuevo al genial basoon del Tonebank para hacer un bajo zumbón y sencillo siguiendo el ritmo y luego busqué un registro de órgano para los acordes y empleé Fantasy para el riff.

Luego pensé que aún no he empleado el PT-31 para nada, así que esta misma tarde cae. Una canción a capella y otra con acordes automáticos. Ya tengo la tarde resuelta :-) Pero no nos dispersemos, sigamos a lo que íbamos.

Tenía ya el esqueleto de la canción, pero necesitaba otra parte diferente para romper. Me acordé de unas interminables grabaciones al final de la cinta donde están los intentos de The Banker y Clara May en los que yo intentaba tocar un organillo de feria y Ato empezaba a bromear recitando el famoso "soy el mono que habla". Reciclando y alterando un poco un par de notas grabé, con el mismo ritmo de la citada grabación, una progresión C Cdim7 C B que asusta en nomenclatura pero que es tan sencilla que bien podríamos haberla tocado hace quince años. Ahora sólo me quedaba escribir una letra.

Para la letra tenía claro que iba a hablar de las sesiones de ensayo/grabación en el despacho de la época y que tenía que rimar cuatro con teatro. Estaba escribiendo tan tranquilo cuando me perturbó un enorme jaleo: en la habitación contigua Sanabria estaba jugando al poker con Jonny Yonki y no paraban de gritarse. A duras penas pude completar la lírica (con obligada mención al amigo Jonny) y grabé una versión preliminar que creo que voy a repetir hoy mismo. Por una vez, quiero dejar respirar a la melodía, porque seguro que cuando la repita hoy quedará mucho mejor. Hoy, al menos, no tendremos timba en el estudio.


En una habitación sin ventanas, de planta baja,
miro a mi alrededor: me esperáis para dar la entrada

Estoy pasando el rato, no quiero despertar.
Estoy pasando el rato.

Empieza en mi menor pero luego no sé qué pasa.
Un grito ensordecedor: mil citronios que dan la brasa

Estoy pasando el rato, no quiero despertar.
Estoy pasando el rato

"¡Bienvenidos al circo de 1994!
Salimos anunciados en grandes carteles.
No esperes cachivaches ni demasiado teatro
ni leones ni payasos tirándose pasteles"

Estoy pasando el rato, no quiero despertar.
Estoy pasando el rato

Me siento mucho mejor, ya no tengo preocupaciones.
No tengo ningún temor, le gano a Jonny doce millones

Estoy pasando el rato, no quiero despertar.
Estoy pasando el rato

"¡Bienvenidos al circo de 1994!
Salimos anunciados en grandes carteles.
No esperes cachivaches ni demasiado teatro
ni leones ni payasos tirándose pasteles"

lunes, 22 de marzo de 2010

Una portada

Habemus portada. Nada del otro mundo, pero mola. Y además, sale Paco diciendo "Botaaaallo". Perfecta, genial. En cuanto haya track-listing definitivo hago la contraportada. Y ya.

Pececitos

Dormir en un estudio es raro. Estaba en el sofá del fondo bajo una manta de cuadros. Eran las cuatro de la mañana y estaba cayendo una de espanto. Me desperté con un sonoro trueno y me quedé atontado viendo la lluvia golpear el cristal de la ventana más próxima.


No sé si dormía o las anchoas de la pizza me sentaron mal, pero el caso es que aquella noche llovió tanto que podía ver peces a través de la ventana. Me froté los ojos, no creía lo que veía. Fuera, entre la densísima lluvia, todo un banco de peces de colores campaba a sus anchas por todo el vecindario. Fui al cuarto de baño a refrescarme la cara y al abrir el grifo siguieron saliendo peces y más peces. Volví al sofá, me cubrí bajo la manta esperando que se fueran... Pero nunca se iban. Necesitaban ser exorcisados.

Agarré la guitarra, que siempre la tengo a mano, y los eché a base de unos A9 Bb11 alteradísimos y disonantes {002200, 000330}. Grabé la voz rajada, a través de la radio. Me quejaba a través de la radio buscando ayuda.

Siempre veo pececitos.
Están alrededor de mi cabeza
Suben a la lámpara de mi habitación

Siempre veo pececitos.
Detrás de la puerta me vigilan
Naranjas, verdes, rosas, lilas

Siempre veo pececitos.
No se van
No se van
No se van
Nunca se van.


A la mañana siguiente no recordaba nada, pero encontré la grabación en el ordenador y Sanabria me ayudó a completarla con trozos de Tonebank. El título: "Pececitos". Y la letra, desgarradora. ¿Nos volvemos locos?

El detective. Nos vemos en los muelles...

Desde hace años tenía ganas de construir un nuevo recitado. Me gusta tanto tantísimo el ambiente etéreo de Misión Imposamole o Cazón para Luis en todas sus encarnaciones (la clásica, la nueva, en directo, en casa, en la fnac...) que necesitaba por todos los medios expresarme en estos términos. Con Panascanic, la ocasión la pintaron calva. Tenía muy claro en qué me estaba basando: muerte y detectives. Quería que la música se fundiera con el ambiente y que, cerrando los ojos, te pareciera que el esquizofrénico buscador de castores te contaba sus hazañas entre la niebla.


La historia del detective la escribí rápido y casi automáticamente. Cuando hube terminado, la revisé de arriba a abajo y cambié un par de rimas y un par de frases completas para redondearla. Luego volví a casa y me senté con el Tonebank frente a la estufa, mientras oía la lluvia golpear los cristales. Quería algo sutil, una progresión casi cromática, no completamente menor pero de aspecto misterioso. Tenía que ser sencilla, sin artificios, pero autosuficiente, que sirviese igual sin capas de arreglos que con ellas.

Estuve bastante tiempo dando palos de ciego hasta que encontré que el sonido "Mandolin" hacía que mis dedos se moviesen automáticamente buscando dos acordes, el primero menor y el segundo mayor, que compartiesen tercera (menor en el primero, mayor en el segundo). Recordando un bajo C B A G# que tenía para una canción abandonada lo dividí en dos y fabriqué dos partes que cumplían la premisa: Cm B y Am G#. Sobre 3/4, una línea sencilla de corcheas tocando los acordes de forma ascendente era suficiente y funcionaba realmente bien:


Lo demás vino dado. Me puse el gabán y me llevé una grabadora a los bajos fondos, a los muelles del puerto, para registrar todos esos sonidos. Estuve mascando tabaco con marineros de diversa calaña que me enseñaron un viejo cobertizo lleno de redes. Desde su porche grabé gaviotas y viento. Cuando llegué a casa grabé el zumbido del frigorífico (ese drone de fondo eternamente presente en las tardes en el 7) y un montón de partes de Tonebank de entre las que seleccioné unas cuantas, las suficientes, las necesarias. Recurrí al instrumento Basoon para hacer el bajo (creo que recurriré a él más de una vez en este disco) y empleé trozos de POPS1 para hacer el ritmo 3/4 (el Waltz que viene en el Tonebank no me gusta nada). Uniéndolo todo, de nuevo en plan puzzle, tuve mi backing track listo.

Cuando Sanabria llegó casi tenía las voces grabadas. Cuando terminé, él hizo su magia y pudimos sentarnos a ver el sol caer mientras nos "orgullecíamos" de una canción terminada más.

Más Clara May

Entre las ideas que teníamos para hacer el disco estaba la de reciclar o recrear temas incoclusos o simples ideas que habían quedado flotando en el aire. Saliéndonos un poco de la época que queríamos recrear, adelantándonos hasta bien empezado el verano, retomamos las sesiones para lo que iba a ser el EP Radioaktive Scumm Metamorph (de donde tomamos el nombre definitivo de la banda). Este malogradísimo EP iba a contar con cuatro canciones, a saber:
  • The Banker
  • Clara May
  • Medicina Interna
  • 1891
De las cuatro, solo llegamos a empezar las dos primeras. The Banker llegó a tener toda una estrofa, pero Clara May no pasó de una pequeña improvisación durante dos o tres minutos. De todos modos, lo que hay era suficiente (salvo por la letra, inexistente) para hacerse una canción. A saber, tenemos un arpeggio y una secuencia asimétrica de acordes basada en D y C, mayormente, tocadas en las posturas {x x x 14 15 14} y {x x x 12 13 12}, un eructo, Sam aseverando que "Clara May era una guarra", y una línea melódica de teclado. ¡Eso es más que suficiente!



Sanabria propuso enfrentarse a la canción en plan puzzle. Lo primero era grabar, por separado, y fijándonos a un tempo de 105 bpm, todas y cada una de las partes. Por este orden: arpeggio de guitarra, acordes de guitarra, solito de teclado (con el registro Flute Vib del Tonebank), un ritmillo simple (también con Tone Bank), la frase "Clara May era una guarra" rajando un poco la garganta, y el eructo. Como se nos había acabado el Sprite, decidimos reciclar el eructo directamente de la grabación de Cry, Baby del Golden Greatest Hits. Hubiéramos reciclado también a Sam diciendo "Clara May era una guarra", pero había demasiado sonido de fondo y no podíamos aislar la voz.

Con estos cachitos, abrimos ACID y lo colocamos todo intentando seguir una estructura sencilla, por capas. Así es como se construye una canción en plan puzzle. Con esto, habíamos construido el backing track.

Ahora quedaba escribir la letra. Por un lado sabía que quería escribir algo sobre la rubia del Savoy, pero por otro lado tenía la frasecilla de marras de Sam, "Clara May era una guarra", refiriéndose al eructo. Tomé, por tanto, una decisión salomónica. Habíamos montado la canción con espacio para dos estrofas, así que en la primera hablaría de Clara May, la guarra, y en la segunda de su amiga la rubia con cara de Loro. ¡Listo! Dos estrofas cortas y directas:

Viste como quiere, no se cambia nunca,
vive en la escalera detrás de mi casa,
es una embustera, siempre dice cosas
que nunca han pasado.
Colecciona chicles que otros han mascado
los pega debajo de su colchón.
Luego los visita y los acaricia,
le gusta lamerlos.

Tiene una amiga de pelo muy rubio
y cara de loro con los dientes rotos,
trabaja en la barra de un bar nocturno
y me pone siempre Kas.
Yo antes la miraba con mis dos amigos,
era alguien popular.
Ahora al recordarlo me parto de risa 
y ya no vuelvo a pasar.

Grabada la voz en un par de tomas (porque me salió el gapillo) decidimos dar una vuelta más a la segunda estrofa, así que añadimos la panderetita de Botallo (aún no he ido al todo a 100 a por una pandereta, ¡de hoy no pasa!) y un ritmo de VL-Tone (el de Fantasmagoric Zone, que estábamos vagos), y luego grabé un solito sencillo con el registro 62 Waw voice del Tonebank.

¡Listo! Clara May la guarra ya tenía su canción después de más de 15 años de suspense.

Salto de tumba, ¡update!

Sí, por fin he podido convencer al coro de alimañas del descampado para que cante el refrain. Ahora la canción está de verdad completa. Ha sido difícil, pero no han podido negarse cuando les enseñé el pollo asado pasado (al más puro estilo Maniac Mansion) que guardaba para ocasiones especiales. ¡Bien!

Salto de tumba

Empezamos el maratón compositivo y de grabaciones con algo sencillote. Buscamos una secuencia de acordes sencilla pero intrigante, y encontramos el cambio de F a G# bastante interesante. No contentos, nos cargamos la armonía poniendo las posturas mal en la guitarra, de forma deliberada. En 1994 a nadie le salía F ni G# en la guitarra. Lo más seguro es que hubiésemos puesto algo así como 003210 y 430004, combinación que suena deliciosamente cacofónica.


La única idea prefijada es que quería un soniquete monocorde y repetitivo para esta canción, algo que repitiese hasta la hipnosis, buscando palabras intrincadas de sonoridad interesante, al más puro estilo lírico de Sinónimos, pero con música. Escribí, por tanto, este pequeño refrain:

Salto de tumba, moho en las paredes,
tallos fungiformes, musgo, trasgos,
Salto de tumba, fuego en los rincones,
lluvia que me inquieta, cosas de colores.

Las palabras se mezclaban de forma guay, así que me valía. "Musgo, trasgos" sonaba genial, y la palabra fungiforme me pinta el paisaje. Quería que la canción sonase verde oscuro.

Cogí el tonebank y jugueteé sobre el ritmo POPS1 a tempo bajo. Busqué un riff básico que sonase sobre mis F y G# alterados, y di con esto:


Y ya está, sólo tenía que grabar un par de variaciones. Necesitaba un descendente típico para los interludios, y tiré de Dm sobre un bajo lineal:
A -5-------3-------2-------1-------
Sólo necesitaba el resto de la letra, así que Sanabria y yo esperamos a que se hiciese denoche y empezase a llover. Entonces nos bajamos del estudio, nos saltamos un par de vallas, y entramos en un sucio descampado lleno de basura, escombros y arbustos con arañas. Con una grabadora portátil captamos sonidos de ultratumba y nos peleamos con un par de criaturas extrañas. Recordé entonces cuando perdí las llaves una vez que volvía a casa de hacer unos mandados y no pude entrar. Tendría unos diez u once años. Me puse como una sopa, pero lo peor fue la bronca que me llevé por perder las llaves, y no por las llaves en sí, sino por el valiosísimo llavero de ancla (joder, ni que fuera un tesoro familiar).

Al volver escribí todo del tirón y luego me puse a grabar efectos al tono con el Tonebank, usando Cosmic Dance y otros sonidos parecidos. Lo ensamblamos todo, lo ordenamos en ACID, grabé la voz de una toma, y listo. ¡Ya tenemos primera canción!

¡Maldito aliasing noise!

En cuanto le expliqué a Sanabria lo que quería, levantó una ceja cuando escuchó la expresión "basar todo el sonido en torno al Tonebank". Siempre levanta esa ceja cuando va a haber problemas. Y los hay.

El Tonebank es una obra maestra y a la vez una pequeña chapucilla. En 1987, tener un instrumento de tabla de ondas o un sampler era todo un lujo al alcance de muy pocos. Los teclados baratos solían emplear phase distortion (Casio) o con suerte FM (Yamaha) para crear sus sonidos. Básicamente, los teclados generaban dos o tres ondas cuadradas de diferentes períodos y amplitudes, cada una con su envolvente sencilla (¡MUY sencilla!), y las sumaban o restaban para luego aplicar un filtrillo o una envolvente global. Jugando con esto se trataba de replicar algunos sonidos, pero sin demasiado éxito. Todos recordamos el "Piano" del VL-Tone, un "Piano" al que hay que añadir muchas comillas.

Los sonidos realistas que tenían los sintes y órganos caros venían de tablas de onda: se grababa instrumentos reales (dependiendo de lo "caro" que fuera el teclado, incluso varias veces en diferentes notas y con varios volúmenes) y se propagaba por todo el teclado interpolando para crear todas las notas y sus volúmenes. Esto, en los 80, era extremadamente caro, ya que esos "samples" había que almacenarlos en chips de memoria que eran todo un lujo en aquella época.

Por suerte, a Casio y Yamaha se les ocurrió la brillante idea de implementar mini-tablas de ondas de una forma bastante creativa, mezclando un poco cómo funcionaban sus teclados antiguos y los carísimos sintes profesionales, y lanzaron sus líneas Tonebank y Portasound, respectivamente.

Los Tonebank, en vez de generar ondas cuadradas básicas, envolverlas y mezclarlas, emplean ondas complejas que vienen de samples muy cortos y grabados con muy poca frecuencia de muestreo y pocos bits de resolución. Estos samples ocupan muy poca memoria, pero son más complejos y parecidos a la realidad que una simple onda cuadrada. Con esto, un piano sonará más a piano, y los intratables metales parecerán metales.

El problema es que la memoria ROM en un Tonebank es ínfima. Con un puñado de samples es capaz de crear 100 sonidos, combinando estos samples, repitiéndolos, troceándolos, filtrándolos, distorsionándolos y flangeándolos. El problema es que el CPU de estos teclados es también muy poco potente. El resultado es que los sonidos se generan a una frecuencia de muestreo irrisoria, y, sobre todo, con una profundidad de bits muy baja.

El problema de esto es que se genera lo que conocemos como aliasing noise. Es un ruido digital que se genera por tratar con ondas de poca calidad y operar con ellas. Cuanto más se opere con ellas, más basura se genera, ya que cuanta menos frecuencia usemos más difícil es representar las frecuencias altas, y las que existen se convierten en ruido aleatorio.
Se puede ver en la ilustración: tenemos una onda de mucha frencuencia (en negro), y la estamos sampleando a muy baja frecuencia (en rosa). Los cuadraditos representan la información que se almacena al samplear. Como véis, la onda rosa no se parece en nada a la onda negra. Esto produce el aliasing noise.

Los primeros Tonebank eran más caros y mejores. Mi Casiotone 210 tiene filtros que eliminan este zipper noise de forma que es casi inexistente. El problema del SA-10 es que era realmente barato. Aquí tenemos el aliasing noise en todo su apogeo. En instrumentos que pretenden sonar más realistas o acampanados, o en instrumentos que tienen mucho ataque y un decay/release largo, como pianos, campanitas y vibráfonos, el efecto es devastador.

Y es en estos casos en los que tener más medios para grabar con buena calidad resulta contraproducente: cuando grabábamos el tonebank a cinta en una habitación con todos los instrumentos a la vez, el aliasing noise se perdía entre el ruido de la habitación y la poca calidad de la grabación. En una grabación digital, este efecto de trabajar con frecuencias de muestreo bajas es insufrible.

¿Cuál es la solución? Procesar el sonido. No quería procesar el sonido, pero me dice M.Sanabria que no me preocupe, que el proceso es muy poco destructivo y que el sonido no perderá su autenticidad en absoluto. Aplicamos dos tipos de proceso, según el tipo de sonido:
  1. Para sonidos graves que no tengan agudos propios, sólo aliasing noise, aplicamos un filtro FFT cortando toda la cola de agudos. En plan heavy. Abrimos el FFT en el Adobe Audition y hacemos una ambulancia mirando a la derecha. Nos cargamos todo lo agudo. Esto nos vale con los bajos, basoon, organos graves, bombos de batería y cosas así.
  2. Para sonidos agudos, campaneantes, flangeantes y vaporosos, aplicamos Hiss Reduction escuchando muy bien para establecer el umbral sin destrozar los agudos del sonido. En pianos y vibráfonos, flautas, órganos, pitidos, cajas, platos, campanitas y demás sonidos tonebankeros funciona perfectamente. Obtenemos un sonido limpio, sin aliasing noise, y que sigue sonando a tonebank.

¡Ya hemos salvado el escollo más importante! Ahora, sólo tenemos que ponernos manos a la obra.

¡Manos a la obra!

Vamos a estrenar el ultimísimo y puestisísimo a punto estudio de M.Sanabria, bautizado "Habitación 302" en honor al genial Silent Hill 4. El estudio es sencillo pero potente: un micrófono de condensador Behringer, un interfaz M-Audio Fasttrack Ultra, y un PC con Windows 7 y ACID Pro 7. Esto permite hacer muchas cosas, pero nosotros nos vamos a limitar conscientemente.

Ya tenemos decidida casi toda la instrumentación. Los softsintes y los emuladores de amplis suenan muy bien, pero ni Súpermix tenía geniales teclados ni tampoco empleaba amplis. Sólo vamos a usar instrumentos reales, los mismos (en la medida de lo posible) que teníamos entonces. El centro de todo será el genial Casio Tonebank SA-10 conectado directamente por linea (hablaremos sobre esto en la próxima entrada).

El Casio SA-10 Tone Bank generará casi todos los teclados del disco. Además, Sanabria y yo hemos creado un kit de batería para nuestro sampler favorito con todos los sonidos del teclado para construir la mayoría de los ritmos. 


Para complementar, escucharemos los acordes automáticos y algún que otro ritmo de un Casio PT-31. En realidad, en aquella época lo que teníamos era un PT-20, pero el PT-31 suena exactamente igual y es lo que tengo ahora mismo, así que nos vale.

Los sonidos de guitarra provendrán de la vieja española de mi hermano, que suena muy cálida y está tan cascada que es ideal. No procesaremos el sonido en absoluto (aparte de eliminar la molesta cola de graves que enturbiarían la mezcla), queremos oír un trasteo infame y la vibración de las clavijas maltratadas.

Tendremos percusión real a base de bonguitos baratos, y esta misma tarde me bajo al "todo a 100" a comprarme una pandereta escacharrá. Añadamos también la vieja armónica (¡la misma que suena en Pandereta Escacharrá o Cry, Baby!) y una flauta dulce.

Lo que más nos cuesta decidir es cómo sustituiremos las apariciones cada vez más frecuentes del Korg M1 del hermano de Ato que estaba en el estudio por aquella época. En principio sólo nos interesa replicar las oscurísimas cuerdas que empleamos en temas como The Banker o Botas Rojas, lo que, en principio, no debería suponer ningún problema. Dependiendo de lo que necesitemos, es posible que acabemos sampleando viejas grabaciones y creándonos un patch de sampler con el sonido real de la época. ¡Viva el resampling!

Fuentes de las que beber

El material de este ya bautizado como "período oscuro" de Súpermix/Scumm con el que contamos no es demasiado, pero es muy ilustrativo.

En primer lugar contamos con lo poco que conservamos de Radio 7:30. De sus más de 20 programas (¿23? ¿25?) se conserva realmente poco. Durante toda su andadura, Radio 7:30 fue grabado y almacenado en cintas de cassette que luego fueron reaprovechadas de mala manera. Hasta ahora sólo se ha podido recuperar el programa número 4, grabado en una de mis cintas, y el final del programa 12 y los programas 18, 19, 20, 21, 22 y 23 de cintas que conservaba Sam. De estas grabaciones se ha podido rescatar un pequeño número de canciones:
  • La tía Anastasia
  • El Perrito Chévere (feat. Magnetofón)
  • Espacio Libre
  • Pandereta Escacharrá (feat. Antoñito RD)
  • Manolita (feat. Magnetofón)
  • Cazón para Luis Gilipollez (como la copa de un pino...)
  • Conejito

En segundo lugar, tenemos el Golden Greatest Hits, que es una mina. Tener las mejores canciones del pasado de Scumm remozadas y pasadas por el turmix estilístico y tecnológico de la época nos ayuda mucho a definirla. Pero lo realmente interesante es el último segmento del disco: una recopilación de algunas actuaciones en Radio 7:30 donde encontramos verdaderas joyas:
  • Cry, Baby (feat. Antoñito RD y Paco)
  • Misión Imposamole (recitada por Paco)
  • (Una versión realmente antediluviana de) Edelweiss y Nenúfares
  • This is the Train (disaster total)
  • Espacio Abierto (nada que ver con Espacio Libre ni con la homónima que cerraba el EP Sputnik 3031, the Future Bolt de Scumm)
Todo esto tiene unas señas de identidad bastante definidas: tenemos la mezcla explosiva, musical y líricamente hablando, entre Misión Imposamole y Gomagom: Tonebanks, bongos y timbales, guitarra acústica sonando musicalmente, panderetas escacharrás, voces monocordes, escatología verbal, muerte y destrucción, eructos, temas "marxistas" (canciones sobre cosas), historias tragicómicas, primeras personas y muy poca vergüenza. Tomo buena nota.

Un poco de historia

Misión Imposamole terminó de grabarse a finales de Diciembre de 1993, poniéndose a la venta el último día del año. Justo después, Súpermix daría un concierto de presentación en el mítico y ya desaparecido New Sanlúcar City Palace, y casi inmediatamente, compaginándolo todo con sus numerosísimas apariciones en Radio 7:30, se pusieron a trabajar en el nuevo disco: Eneryanse. Por cansancio y falta de interés, este disco no llegaría nunca a materializarse. Canciones como Teodoro va al Espacio, Empezando a Sudar o El Lulo se quedarían en el limbo para siempre (mentira, ya que hay fragmentos e ideas impregnando todas las canciones futuras, que somos muy recicladores - de hecho, Empezando a Sudar fue reciclada completamente convirtiendose en Open Sweat en Mayo de 1995). Súpermix decidió entonces que le parecía más interesante dedicarse a regrabar todo su viejo repertorio (el resultado de este esfuerzo quedó recogido en el incunable Golden Greatest Hits), quizá como despedida ante la inminencia de un muy anunciado y anticipado cambio de nombre.

Desde Enero a Julio de 1994 Súpermix no sabía demasiado bien dónde ubicarse, o más bien no sabía demasiado bien si ubicarse o no. Hacer discos era divertido, pero no nos aclarábamos sobre qué queríamos hacer, realmente. Nos tiramos toda la primera mitad del año intentando definir nuestra dirección: ¿música "máquina"? ¿rancheras? ¿cambio de nombre necesario? Mientras tanto, casi todas las semanas estábamos en Radio 7:30 tocando algo. La mayoría de las veces tocábamos alguna de las preferidas de Misión Imposamole: o bien la que daba nombre al disco (presentada de mil formas: instrumental, con Ato replicando el grave en su guitarra acústica, o aquella tan mítica que contaba con Paco recitando las hazañas del sufrido detective, incluido en el último segmento de Golden Greatest Hits), o la favorita del grupo Cazón Para Luis (con versiones cada vez más energéticas y duraderas, terminando casi siempre en un cáos de gritos e improperios a los siete u ocho minutos de empezar la canción, y con una letra tan mutable como imprevisible). Otras veces, experimentábamos en tiempo real, compartiendo micrófonos con proyectos de "nuevos integrantes" o el grupo mexicano Magnetofón.

Porque durante esta época, el "cambio" que tanto se manía no se quedaba en un simple trueque de nombre y definición de estilo. Teníamos la firme intención de ampliar nuestras filas con el citado Paco o el muy desconocido Antoñito RD, con quien habíamos compartido cartel y tareas creativas en la película Monster Busters, rodada entre Marzo y Abril del año anterior. En las pocas grabaciones que se conservan de este período se les puede oír claramente en bastantes canciones. Luego no fraguó. Quedó patente que la música no era lo suyo... o que quizá preferían dedicar su energía adolescente en otro tipo de quehaceres. Sin embargo, Paco duraría un poco más como satélite del grupo, participando levemente en la banda sonora de la inconclusa Monster Busters 2 (¿Septiembre? de 1994) en la que tenía un pequeño papel sustituyendo al huído Antoñito RD en el papel de Jack Teenager, y reapareciendo a principios de 1995 como efímero segundo "guitarrista" (añádanse más comillas al gusto).

Después de abandonar Monster Busters 2, Súpermix es una banda sin nombre que se reúne en el estudio de siempre a tocar. De estas (divertidísimas, informales) sesiones surge absolutmente todo: el embrión de un nuevo disco, un nuevo nombre para el grupo, y una dirección musical mucho más definida. Quizá por el mero hecho de no planteárselo demasiado. Sin embargo, es en el período oscuro y errante que transcurre entre el lanzamiento de Misión Imposamole hasta las sesiones de Agosto de 1994 donde está el verdadero caldo de cultivo del que nacería Scumm.

¿Qué es esto?

NoKnob se mete al estudio. En realidad, NoKnob no se mete en ningún sitio. Más bien un servidor, jL, cabeza pensante y ejecutora de NoKnob, me meto en el estudio casero de M. Sanabria con una idea entre experimental, nostálgica y, sobre todo, retrospectiva. Tras años de bondades sonoras, de sintes software que generan ondas impolutas, teclados con 500 sonidos de tablas de ondas que ocupan muchos megas, de baterías casi reales, armonías complejas y técnica musical, he decidido volver a los inicios intentando recrear, en ambiente y sonido, aquellos primeros experimentos con teclados de juguete, bongos, guitarras acústicas y cintas de cassette que, entre finales de 1993 y principios de 1994, dieron cuerpo a la transición entre Súpermix, poco más que un juego entre amigos adolescentes, a lo que hoy todos conocemos como Scumm.

Retomando, por tanto, temas, técnicas compositivas e instrumentos, me propongo crear casi en tiempo real (¡no podría ser de otra forma!) un álbum que bien podría haber sido un "follow-up", en esencia, del querido por todos Misión Imposamole. Un pastiche que retoma temas abandonados u olvidados, canciones proyectadas pero nunca ejecutadas, melodías sueltas y continuaciones temáticas que intenta recrear en cierto modo el período más "oscuro" (en cuanto a falta de grabaciones conservadas y debidamente fechadas) del grupo.

¡Deseadme suerte!