Desde hace años tenía ganas de construir un nuevo recitado. Me gusta tanto tantísimo el ambiente etéreo de Misión Imposamole o Cazón para Luis en todas sus encarnaciones (la clásica, la nueva, en directo, en casa, en la fnac...) que necesitaba por todos los medios expresarme en estos términos. Con Panascanic, la ocasión la pintaron calva. Tenía muy claro en qué me estaba basando: muerte y detectives. Quería que la música se fundiera con el ambiente y que, cerrando los ojos, te pareciera que el esquizofrénico buscador de castores te contaba sus hazañas entre la niebla.
La historia del detective la escribí rápido y casi automáticamente. Cuando hube terminado, la revisé de arriba a abajo y cambié un par de rimas y un par de frases completas para redondearla. Luego volví a casa y me senté con el Tonebank frente a la estufa, mientras oía la lluvia golpear los cristales. Quería algo sutil, una progresión casi cromática, no completamente menor pero de aspecto misterioso. Tenía que ser sencilla, sin artificios, pero autosuficiente, que sirviese igual sin capas de arreglos que con ellas.
Estuve bastante tiempo dando palos de ciego hasta que encontré que el sonido "Mandolin" hacía que mis dedos se moviesen automáticamente buscando dos acordes, el primero menor y el segundo mayor, que compartiesen tercera (menor en el primero, mayor en el segundo). Recordando un bajo C B A G# que tenía para una canción abandonada lo dividí en dos y fabriqué dos partes que cumplían la premisa: Cm B y Am G#. Sobre 3/4, una línea sencilla de corcheas tocando los acordes de forma ascendente era suficiente y funcionaba realmente bien:
Lo demás vino dado. Me puse el gabán y me llevé una grabadora a los bajos fondos, a los muelles del puerto, para registrar todos esos sonidos. Estuve mascando tabaco con marineros de diversa calaña que me enseñaron un viejo cobertizo lleno de redes. Desde su porche grabé gaviotas y viento. Cuando llegué a casa grabé el zumbido del frigorífico (ese drone de fondo eternamente presente en las tardes en el 7) y un montón de partes de Tonebank de entre las que seleccioné unas cuantas, las suficientes, las necesarias. Recurrí al instrumento Basoon para hacer el bajo (creo que recurriré a él más de una vez en este disco) y empleé trozos de POPS1 para hacer el ritmo 3/4 (el Waltz que viene en el Tonebank no me gusta nada). Uniéndolo todo, de nuevo en plan puzzle, tuve mi backing track listo.
Cuando Sanabria llegó casi tenía las voces grabadas. Cuando terminé, él hizo su magia y pudimos sentarnos a ver el sol caer mientras nos "orgullecíamos" de una canción terminada más.
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