Ya era muy tarde, pero Sanabria me convenció de que volviésemos a saltar las vallas de detrás del estudio, cogiésemos el sendero, pasásemos por debajo de los robles milenarios, nos colásemos por la vieja Gruta del Uuuh, subiésemos los escalones íberos antediluvianos, torciésemos por la Vereda del Tronco Hueco, subiésemos por la Cuesta de la Hojarasca y descendiésemos pegados al linde del arroyo Turbio hasta llegar al pantano.
La noche era húmeda y se había llevado toda la tarde lloviendo, para variar. Sin embargo, el pantano tenía árboles altos y frondosos que crecían sobre el lodo y los islotes de roca cubiertos de musgo y líquenes, así que estábamos resguardados. Caminamos entre la bruma hasta donde estaba el viejo pozo.
"El pozo de la tía Anastasia", recordé entonces. Tenía apuntado el título en la lista casi desde el primer día y aún no le había metido mano. Continuar esta pieza clásica mola porque yo sabía muy bién qué quería contar aquí. La letra de la canción original, que de forma tongue in cheek contaba lo que contaba, me daba paso perfectamente para hablar sobre la famosa quema del árbol donde intenté (con la ayuda de Sam y Ato) borrar, o quizá sólo ocultar una parte de mí bastante importante.
En la canción no quemaríamos todos esos dibujos en el hueco de un árbol, sino que intentaríamos hacerlos desaparecer dentro del pozo. El quid de la cuestión es que, por mucho que intentes borrar una expresión de tí mismo, esa característica seguirá ahí por mucho que entierres, quemes, o mandes al espacio los objetos en concreto. No se me entiende nada, ¿verdad? No importa.
M.Sanabria quería que fuéramos porque había música y sabía que me iba a inspirar. Lo cierto es que acertó de lleno. Una banda de música pantanera que venía directamente de New Orleans estaba allí haciendo ruido con restos de instrumentos ante una audiencia bastante exigente. Escuchamos durante un buen rato y luego tiré de Sanabria para que nos volviésemos al estudio.
No dio tiempo de mucho, pero terminé la letra y grabé una guitarra con mucho swing en la tonalidad de E. El juego interesante está en los estribillos, cantados por la propia Tía Anastasia (a través de mi voz, se entiende), donde se rompe la tonalidad con una secuencia E G A7, o en las estrofas donde un fill de guitarra añade una novena mayor al acorde E predominante (de nuevo, una nota G que convierte E en Emaj9).
El ritmo lo construí usando POPS1 pero recortando y moviendo algunos bombos para crear un poco de shuffle bluesero. Los moví bastante a ojo, pero creo que queda bien porque se adaptan al fraseo natural que estaba tocando en la guitarra. La sonoridad de la canción me pide completar con bonguitos, pero tengo que pensar un buen ritmo que complemente bien para que no quede como Medicina Interna, que ya lleva bongos con shuffle.
Lo último que hice antes de que chapásemos anoche fue grabar la voz. Las estrofas sonaban bastante monocordes y pude jugar un poco en los puentes (en plan crescendo sobre la secuencia de acordes A y B) para romper en los estribillos. El problema es que la melodía de esta parte empieza del tirón con un intervalo de octava que me cuesta un poco (no tengo nada rodada la canción) por lo que es posible que tenga que repetir la voz. De todos modos, tampoco la hice muy en serio. Más que nada quería que no se me perdiera en esta cabeza que tengo.
Hoy será el momento de dar forma definitiva a la canción. Por ahora dura cuatro minutos, pero quiero aumentarla con un soundscape de introducción donde el pantano suene en toda su expresión (¡habrá que volver hoy!) que sirva de colchón para un pequeño recitado de una estrofa o dos donde introduzca de qué va todo.
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