miércoles, 31 de marzo de 2010

Historias detectivescas

Aquí pongo la letra del recitado El Detective, segunda canción que grabamos del disco y de la que hablamos hace algunas entradas.


No es que odie ser detective, es más, lo amo,
pero últimamente no levanto palmo de cabeza,
vivo solo en este pequeño apartamento,
donde el lavabo gotea y hay una araña calva.

Hace tiempo que me encargaron buscar
a la hija de un rico magnate,
Ella es pequeña y tiene frío
y se la llevaron de su propio cuarto.
No encuentro pistas, y las que encontré me desesperanzaron
Pero sigo adelante. Sigo adelante. Siempre adelante.

Melany se llamaba, y digo llamaba porque me traiciona la mente
y sólo veo muerte y desesperación mientras sigo la investigación.
No encuentro pistas, y las que encontré me desesperanzaron
Pero sigo adelante. Sigo adelante. Siempre adelante.

En los muelles la bruma se espesa y no veo nada,
siento un gran mareo y sensaciones variadas.
Un marinero fuma en pipa y yo me quiero morir,
no aguanto más ese olor adentrándose en mi nariz.
Le pido que cese, pero se muestra huidizo,
y yo encuentro sospechoso su comportamiento enfermizo.
No me mira a los ojos, y no para de fumar,
y yo me intento acercar pero me repele.

Sale corriendo y tropieza,
cae y se golpea la cabeza.

Muere entre mis brazos pero me da una buena pista,
levanta su índice y señala entre la bruma
en dirección a la silueta oscura de una casa.
No encuentro pistas, y las que encontré me desesperanzaron
Pero sigo adelante. Sigo adelante. Siempre adelante.

Las puertas se caen al empujarlas y oigo un murmullo
¿Será la pobre Meredith, la hija del magnate?
¡Parece que no está muerta después de todo!
Subo y la encuentro atada a una tubería.

La libero, soy su salvador, y la cojo en brazos,
corro escaleras abajo, temeroso de los malos,
tropiezo con un erizo, me pincho, maldigo,
caigo sin remedio, ella para el golpe.

Ya no respira.
La apoyo contra la pared para que esté cómoda,
y desaparezco de allí.

A la tarde el magnate me vuelve a llamar,
me pide resultados.
No puedo más que contestar:
No encuentro pistas, y las que encontré me desesperanzaron
Pero sigo adelante. Sigo adelante. Siempre adelante.

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